“Alegoría de la farmacia y medicina” Grisalla
La escena responde a una estética neoclásica, con una claridad compositiva, equilibrio formal y recuperación de modelos de la Antigüedad clásica. La escena se desarrolla con solemnidad narrativa, organizada mediante una disposición armónica de las figuras y una gestualidad contenida que prioriza la elegancia sobre el dramatismo.
El tratamiento del color es sobrio y casi monocromo, técnica de la grisalla, lo que refuerza el carácter escultórico de los cuerpos y acentúa la pureza del dibujo. La anatomía aparece idealizada, con proporciones serenas y superficies suavemente modeladas, en consonancia con los ideales de belleza racional y moral del neoclasicismo.
La arquitectura clásica del fondo aporta orden y estabilidad, funcionando como marco de la escena. Esta escena puramente neoclásica manifiesta una concepción del arte basada en la armonía, la claridad y la referencia erudita, orientada a transmitir valores intemporales mediante una expresión controlada y depurada.
A las puerta del Jardín Botánico de Madrid la alegoría de la farmacia con la vara de Asclepio (serpiente enroscada en una vara) y el carbón o vasija de vidrio, y el caduceo como símbolo del comercio (dos serpientes y alas en un vara) , y una fusión entre el poder terrenal y el celestial con la esfinge egipcia con cuerpo de león y cabeza de faraón.