Terracota.
Marco Castañuelas S.XVII.
Granada hacia 1700.
14 cm
Esta pareja de terracotas policromadas posiblemente del autor granadino José Risueño (Granada 1665-1732). Cultivó tanto la pintura como la escultura. Se forma en el taller de su padre Manuel Risueño con los escultores Diego de León y José de Mora, y el pintor Juan de Sevilla, todos discípulos de Alonso Cano.
Abundante producción artística de carácter religioso profundamente naturalista. En sus obras escultóricas utiliza materiales diversos como barro, madera o piedra.
Terracota en altorrelieve que representa a Cristo bajo la advocación de Ecce Homo, iconografía que alude al momento en que Jesús, coronado de espinas y revestido con un manto, es mostrado al pueblo por Poncio Pilato antes de la crucifixión.
La composición muestra el busto de Cristo con la cabeza inclinada y la mirada elevada, dirigida hacia lo alto, en actitud de resignación y súplica. El rostro, de facciones finas y barba cuidadosamente modelada, evidencia una expresión de dolor contenido, más espiritual que dramático. La policromía intensifica el realismo: las huellas de la flagelación y los regueros de sangre, especialmente visibles en la frente y el torso, refuerzan el carácter pasional de la escena. El manto rojo, que cae sobre uno de los hombros, alude simbólicamente a la realeza burlada de Cristo y contrasta cromáticamente con la palidez del cuerpo.
El nimbo dorado, trabajado en forma de resplandor radial, subraya la condición sagrada de la figura y establece un diálogo visual con el fondo neutro.
En obras de pequeño formato destinadas a la devoción privada, como la que nos ocupa, supo dotar a las imágenes de una intensa espiritualidad sin recurrir a gestos excesivamente teatrales. Esta terracota del Ecce Homo constituye, por tanto, un ejemplo representativo de la imaginería barroca granadina, en la que la técnica escultórica, la policromía y la expresión emocional se integran al servicio de la contemplación piadosa.