Pasta dura esmaltada y dorada al fuego.
Real Fábrica de porcelana del Buen Retiro. Época de Bartolomé Sureda h. 1803-1808
Marcas M d con corona dorada.
12 cm (altura) 9 cm (diámetro)El azucarero que se presenta en la imagen responde a las características formales y técnicas propias de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, en Madrid, durante la etapa dirigida por Bartolomé Sureda y Miserol, activo en los primeros años del siglo XIX. Se trata de una pieza elaborada en pasta dura, innovación técnica introducida bajo su dirección, que marcó un momento de especial refinamiento en la producción de la manufactura. La pasta dura, de mayor resistencia y blancura que la pasta tierna utilizada anteriormente, permitía un acabado más preciso y una mayor calidad en la aplicación del esmalte y la decoración.
Desde el punto de vista formal, el azucarero presenta un cuerpo ovoide ligeramente acampanado hacia la base, asentado sobre un pie anular dorado. La tapa, perfectamente ajustada, culmina en un remate apuntado también sobredorado, elemento que aporta verticalidad y elegancia al conjunto. El perfil equilibrado y la proporción armoniosa del volumen evidencian la influencia del gusto neoclásico imperante en la corte española durante el reinado de Carlos IV y los primeros años de Fernando VII.
La decoración combina amplias reservas ovales enmarcadas por roleos y guirnaldas doradas con escenas paisajísticas de pequeño formato, ejecutadas con notable delicadeza. En la escena principal se aprecia un paisaje con figuras en primer término, posiblemente de carácter bucólico o pintoresco, enmarcado por un fileteado en oro que realza su condición de medallón central. Este recurso ornamental, consistente en alternar campos blancos con cartelas figurativas y profusa ornamentación dorada, es característico de la producción cortesana de la fábrica en su etapa final madrileña.
El uso abundante del dorado, aplicado en bandas, cenefas y motivos vegetales estilizados, denota una clara inspiración en los repertorios decorativos neoclásicos de raíz francesa, acordes con la sensibilidad académica que Sureda promovió tras su formación y contactos internacionales. Asimismo, la combinación de oro mate y oro brillante aporta riqueza visual y sofisticación técnica.